Autor: Félix María Samaniego
Un labrador estando ya muy cercano á la muerte, llamó á sus hijos, y les dijo: hijos mios, ántes que yo muera, deseo instruiros de todo, y así os digo, que yo dejo todos mis bienes en nuestra viña; cuando quisiereis partirlos entre vosotros, buscadlos en ella, y allí los hallaréis. Despues de haber fallecido el padre se fueron ellos á la viña á buscar los bienes que el padre habia dicho, y creyendo hallar un tesoro, cabaron la viña con mucho afan, y con todos los instrumentos que se necesitan para cultivar la viña, y no hallaron el tesoro que creian; pero como la viña fué muy bien cabada, dió mucho fruto aquel año: y partiéndoselo entre sí, dijo uno de ellos: el fruto de la viña es sin duda el tesoro que el padre nos ha dejado.
Del continuo trabajo se saca el tesoro.
Moraleja: El hombre que tiene oficio, lleva consigo su patrimonio.
