Un gran porcentaje de empresarios y emprendedores, sin importar su tamaño, desde los más chicos hasta los gigantes, buscan empeñosamente exportar y si ya lo hacen, procuran ampliar y expandir sus mercados en el extranjero.
Desde luego que esto es muy loable, por donde se lo mire. Nadie discute eso en ningún momento.
Pero ahora deseo hablar del descuido de los mercados internos que habría que tomar en cuenta con más seriedad, dedicación, cautela y mucho más optimismo.
En contra partida:
Empresas norteamericanas, europeas y asiáticas, antes no le daban casi ninguna importancia a los mercados latinos, nuestros mercados.
Hoy en día las más grandes corporaciones están luchando por todas las vías conquistar a los compradores latinos, por entrar a nuestros mercados, que nosotros hemos descuidado.
Incluso hay gobiernos, como el de los Estados Unidos, que quiere sellar acuerdos, en contra de la voluntad de los empresarios locales y de otros sectores populares, evitando por todos los medios y múltiples presiones que “reorganicemos” y “reconfiguremos” nuestros mercados y que hagamos acuerdos con “terceros”, es decir, nosotros mismos. Y para quienes no lo hacen habrán sanciones injustas, como el cierre de los mercados norteamericanos, sin importar aquella falacia del “libre mercado” que se da sólo cuando le convienen a ellos, no cuando nosotros lo necesitamos.
Pareciera raro que una de las más grandes potencias, esté presionando tanto y disputando los mercados que antes despreciaba.
¿Qué está pasando?
Por una parte creo que nuestros mercados han sido sistemáticamente descuidados por nosotros mismos, como ya lo he expuesto.
Por otra parte creo que los políticos de nuestros países no han logrado encontrar la fórmula mágica para lograr una verdadera integración comercial, que favorezca la libre circulación de los productos de los países latinos sólo y únicamente en los mercados latinos. Es decir no nos protegemos entre nosotros como hay la tendencia de hacerlo entre los europeos, por dar un ejemplo.
Si bien hay algunos pequeños intentos políticos y diplomáticos por abrirnos las fronteras y protegernos entre nosotros; son excesivamente tibios y sin efectos visibles y por los temores que hay, parece que esto da para mucho.
Al parecer aún no hemos madurado nuestra integración como debería haber sido y quizá sea uno de los más importantes temas pendientes y que podría significar un cambio importante en nuestras economías.
Pero más allá de toda esta apreciación que la consideraba menester para probar lo que digo, creo que los emprendedores “locales”, de cada país, miran más el mercado externo y se “deshacen” para satisfacer sus exigencias y normativas no pocas veces exageradas.
Y, de este modo, desprecian los mercados internos, que muchas veces se hallan desabastecidos o inadecuadamente atendidos, no se explica de otro modo las grandes diferencias en las balanzas comerciales.
Por eso, creo que los emprendedores debieran reconsiderar sus políticas respecto del mercado local, estudiarlo, conocerlo, seducirlo, satisfacerlo, saturarlo y luego poner los ojos en el exterior.
Esto generaría que los mercados locales latinos, estén apropiadamente abastecidos, bien cuidados y que no nos pase que por mirar otros mercados, nos quedemos inundados de productos norteamericanos, asiáticos y europeos que nosotros mismos producimos, esto sería lamentable.
Lanzo esta propuesta, no para dejar de exportar; sólo para mirar un poco “cómo andamos en casa”, eso es todo.
Desde luego que esto es muy loable, por donde se lo mire. Nadie discute eso en ningún momento.
Pero ahora deseo hablar del descuido de los mercados internos que habría que tomar en cuenta con más seriedad, dedicación, cautela y mucho más optimismo.
En contra partida:
Empresas norteamericanas, europeas y asiáticas, antes no le daban casi ninguna importancia a los mercados latinos, nuestros mercados.
Hoy en día las más grandes corporaciones están luchando por todas las vías conquistar a los compradores latinos, por entrar a nuestros mercados, que nosotros hemos descuidado.
Incluso hay gobiernos, como el de los Estados Unidos, que quiere sellar acuerdos, en contra de la voluntad de los empresarios locales y de otros sectores populares, evitando por todos los medios y múltiples presiones que “reorganicemos” y “reconfiguremos” nuestros mercados y que hagamos acuerdos con “terceros”, es decir, nosotros mismos. Y para quienes no lo hacen habrán sanciones injustas, como el cierre de los mercados norteamericanos, sin importar aquella falacia del “libre mercado” que se da sólo cuando le convienen a ellos, no cuando nosotros lo necesitamos.
Pareciera raro que una de las más grandes potencias, esté presionando tanto y disputando los mercados que antes despreciaba.
¿Qué está pasando?
Por una parte creo que nuestros mercados han sido sistemáticamente descuidados por nosotros mismos, como ya lo he expuesto.
Por otra parte creo que los políticos de nuestros países no han logrado encontrar la fórmula mágica para lograr una verdadera integración comercial, que favorezca la libre circulación de los productos de los países latinos sólo y únicamente en los mercados latinos. Es decir no nos protegemos entre nosotros como hay la tendencia de hacerlo entre los europeos, por dar un ejemplo.
Si bien hay algunos pequeños intentos políticos y diplomáticos por abrirnos las fronteras y protegernos entre nosotros; son excesivamente tibios y sin efectos visibles y por los temores que hay, parece que esto da para mucho.
Al parecer aún no hemos madurado nuestra integración como debería haber sido y quizá sea uno de los más importantes temas pendientes y que podría significar un cambio importante en nuestras economías.
Pero más allá de toda esta apreciación que la consideraba menester para probar lo que digo, creo que los emprendedores “locales”, de cada país, miran más el mercado externo y se “deshacen” para satisfacer sus exigencias y normativas no pocas veces exageradas.
Y, de este modo, desprecian los mercados internos, que muchas veces se hallan desabastecidos o inadecuadamente atendidos, no se explica de otro modo las grandes diferencias en las balanzas comerciales.
Por eso, creo que los emprendedores debieran reconsiderar sus políticas respecto del mercado local, estudiarlo, conocerlo, seducirlo, satisfacerlo, saturarlo y luego poner los ojos en el exterior.
Esto generaría que los mercados locales latinos, estén apropiadamente abastecidos, bien cuidados y que no nos pase que por mirar otros mercados, nos quedemos inundados de productos norteamericanos, asiáticos y europeos que nosotros mismos producimos, esto sería lamentable.
Lanzo esta propuesta, no para dejar de exportar; sólo para mirar un poco “cómo andamos en casa”, eso es todo.