viernes, 8 de febrero de 2008

Reseña de la película “Cuarto Poder” ¿la viste?

Un nuevo juego: Comunicación masiva.
TE JUEGO UNA PARTIDA... APOSTEMOS UNA VIDA.

La comunicación de masas se ha convertido en factor determinante para el curso que vaya a tomar la denominada Opinión Pública. Generalmente ésta se guía a través de los Lideres de Información quienes tienen a su cargo los Mass – media que, a su vez, son manejados: unas veces por empresarios influyentes con grandes intereses y, otras veces, conducidas por rencillas personales que orientan los acontecimientos hacia desenlaces dramáticos o funestos como vimos en la película denominada: “Cuarto Poder” protagonizada por Dustin Hoffman y Jhon Travolta.

Dos comunicadores sociales - de una importante red norteamericana de teledifusión – deciden arreglar sus disputas y malentendidos personales “al aire”. Así, resulta involucrado un inocente y joven policía que sufre la exoneración de su puesto de trabajo en un deficitario museo. El policía que debe mantener a su familia quiere recuperar su trabajo, se siente desesperado al no ser atendido en su demanda y recurre al intento de amedrentar a su empleadora recurriendo a un arma de fuego con el único propósito de ser escuchado. Pero sufre la desgracia de cruzarse con Max Blacket (uno de los reporteros) quien buscaba desesperadamente una espectacular noticia que le ayudara a mejorar su posición en la estación televisiva. Que mejor oportunidad que armar una, así fuera valiéndose del desesperado policía convertido – por Max - en un secuestrador de niños.

A la par, las diferencias de ambos comunicadores son bien capitalizadas por los ejecutivos del canal para, de este modo, ganar televidentes a costa de lo que fuera, sin que nada importe más que subir el nivel audiencia.

El joven policía se quita la vida dramáticamente dejando en este mundo dos hijos muy pequeños y esposa en el abandono y orfandad. Esta humilde familia es, pues, quien paga la factura con su propia vida y calamidad.

Así parezca increíble, Quién sabe, alguien se esté jugando en este momento, en una partidita de bronca, nuestro destino o el de algún allegado.